Eclipse de polillas
Nunca he sido de presentaciones. Ya en el colegio encontraba difícil averiguar qué merecía la pena destacar de mí y qué era descartable, y esa torpeza a la hora de resumir mi vida y mis cualidades ante desconocidos es algo que me acompaña aún a día de hoy.
Así que he optado por empezar hablando de algo que aúna una criatura que siempre me ha gustado con el propósito de este sitio: las polillas.
Y sé que estaréis visualizando a ese pequeño insecto pardo, que se cuela donde no debe y mordisquea la ropa en los armarios, pero yo siempre he apreciado otra de sus cualidades por encima de las demás: la de volar siempre hacia la luz.
Utilizan la luz lunar para orientarse, para no perder el norte, y eso es algo que todas tratamos de hacer en mayor o menor medida. Aferrarnos al pequeño haz de luz que se abre paso entre la oscuridad de la vida para seguir adelante, ya sea un libro, una amistad, un deseo… o la escritura.
Así que, como pequeña introducción, aquí tenéis: me llamo Susanna y soy una suerte de polilla humana, guiada por la luz del arte y la creación.
Más adelante compartiré alguna poesía. Tal vez alguna fotografía, o incluso algún microrrelato, no lo sé, pero al final este espacio es eso: un lugar en el que hacer corpórea —de alguna forma— esa luz, y compartirla con vosotras.
Gracias por leerme, y nos vemos entre la niebla.
P.D.: ¿Sabíais que, por lo visto, a un grupo de polillas se le conoce como “eclipse de polillas”? De ahí el título de esta primera entrada. Buen vuelo en mitad de la noche, hermanas.
© De la foto: Golly Gforce.



